Nutricionista y Health Coach, Camila Quevedo.

Paso marzo, y todo el movimiento de cosas que marzo trae… empieza Abril y la rutina vuelve… Queremos empezar el año con todo el ánimo y motivación. Nos ponemos objetivos, metas etc… “este año quiero ser mas sana, hacer más deporte, comer menos chatarra etc.” y de verdad que queremos, nos metalizamos, lo sentimos, estamos seguras de que queremos esto y empezamos.

Algunos piden ayuda otros parten solos, pero existe ese comienzo y estamos totalmente convencidas de que lo vamos a hacer, y nos visualizamos ya siéndolo, nos tenemos toda la fe…

Primera semana todo bien, check logrado, lo hicimos!

Segunda semana también! Todo de maravilla, fuerza de voluntad, nos sentimos orgullosos… Pensamos: “Me he portado excelente, me siento mejor, el cuerpo esta mas liviano” en fin estamos contentos.

Tercera semana mmm la cosa ya está más monótona; ya no sabemos que comer, estamos aburridos de comer lo mismo, los días están mas fríos, queremos comer algo contundente Abrimos el refrigerador como por cuarta vez pensando que ahora si voy a encontrar algo rico y sano… Empezamos a picotear una que otra cosa, si total es una, y el paquete de galletas quedo a la mitad, y al otro día como mas galletas, ya que está abierto y así sin darnos, volvemos a donde empezamos, una vez fueron las galletas, otra unos manís que sobraron de un picoteo, después que nos repetimos y así se nos olvidó que queríamos nuestro objetivo y nuestra meta esta mas lejos.

La motivación la perdimos, como que nos desinflamos, pensamos: “Ya igual lo hice un rato…“nos convencemos… y hacemos un standby pero, igual en el fondo nos sentimos frustrados… Queríamos sentir un cambio y no lo logramos.

¿Por qué, si yo estaba tan motivada?, había ido a comprar todo lo que necesitaba, me había planificado; había preparado mis comidas y colaciones, tenía mi botella de agua, hasta tenia los tapers nuevos para llevar mi comida.

Pero el problema está que nunca nos decidimos a crear un hábito que sea compatible con nuestra rutina y gustos, es como que nos pasáramos a llevar y nos importa nada lo que nos gusta y podemos hacer, en ese momento la motivación es mayor. El problema es que finalmente es pura frustración. Para que voy a comer lechuga y tomate si me carga esa ensalada, para que comer 10 manís como colación si a esa hora estoy muriendo de hambre y necesito comer más, para que me me inscribo a un gym para ir 3 veces a la semana, si odio de principio a fin la rutina.

La motivación nos impulsa a comenzar, pero la disciplina y constancia se mantiene cuando todo nuestro ser esta alineado con el objetivo y meta que queremos conseguir y dejar en nuestra vida.

Conectarse con nosotros mismos, adaptar ciertas cosas, cambiar algunos alimentos por otros, ceder en algunos aspectos, es parte del proceso. Pero no hay que ser tan radical, de a poco y acorde a lo que somos y también a lo que en primera instancia estamos dispuestos a ceder. Si no me gustan las verduras no pretendamos comer un plato gigante al almuerzo, en la noche y picotear zanahorias con apio si me da hambre y así por 3 semanas… o para que voy a llevar un yogurt descremado de colación si sé que va a estar caliente cuando me lo coma, o para que voy a dejar el alcohol si me encanta y todos los fin de semanas espero tomarme una copa de vino con mis amigos y si amo el chocolate, para que lo voy a eliminar… Si lo hacemos así, claro que no lo podremos mantener y así la cosa se pone más difícil aún.

Para comenzar primero tenemos que tener claro que lo que vamos a empezar a hacer es un cambio de hábito, si no es así, difícil que dure en el tiempo y que finalmente vea los resultados que quiero.

Empezar con pequeños cambios; reducir las cantidades, no comer cosas dulces durante la semana, tomar agua entre comidas, comer más frutas en las mañanas y no en la noche, variar las ensaladas, evitar el pan en los restaurantes, comer poco de noche, y permitirse de vez en cuando, comer lo que nos gusta o que esta “prohibido”. Y si un día me comí todo lo que vi porque fui a un matrimonio y estaba todo muy bueno, al otro día continuar, que una cosa no quite a la otra, y así irás encontrando tu equilibrio sin la necesidad de estar a “dieta” y te aseguro que verás cambios.

Otra cosa, el deporte siempre va a hacer tu mejor aliado; quema calorías, reduce la ansiedad, liberas endorfinas y finalmente te sientes mas empoderado para hacer lo que te propongas.