Por Camila Quevedo Nutricionista y Health Coach

Una de las prácticas más antiguas y reveladoras para nuestra salud, enriquecimiento personal y
para nuestro entorno, es la capacidad de observar en perspectiva, intentar darle espacio al cuerpo
y a nuestro sabiduría interna, más que la mente nos domine.

Cuando meditamos, no es que no existen pensamientos, claro que los hay. No es que dejemos de
rumiar o que no sintamos ansiedad. Es simplemente desarrollar la capacidad de poder observar
estos patrones y alejarnos de ellos cuando nos están entorpeciendo la vida más que aportarnos.

Cómo empezar… aquí algunos consejos desde mi experiencia que me han ayudado a mantener una
práctica constante y rutinaria de meditación, que en otro post les contaré todos los beneficios que
me han traído a mi vida.

1. Comienza con una meditación guiada, para que te vaya dirigiendo mientras tienes los ojos
cerrados.

2. Busca un lugar específico y concreto en tu casa para siempre meditar ahí.

3. Has de este lugar, un espacio sagrado. Puedes prender una vela o poner un pequeño altar o
simplemente algo que a ti personalmente te haga sentido y tenga un valor.

4. Has que esta sea la primera actividad que haces al despertarte.

5. Agradece cada vez que terminas tu práctica de meditación.

Mucho éxito en este camino hacia experimentar lo mejor de ti!